Ficha Técnica

Título: GUAÑUNA

Guion, dirección y fotografía: David Lasso

Fecha de estreno nacional: Octubre, 2022

Fecha de estreno internacional: Marzo, 2023 Bélgica.

País: Ecuador

Duración: 74 minutos

Género: Documental

Empresa productora: Rayuela Tinta Visual

Investigación en DDHH: Paulina Ponce

Sonido Directo: Felipe Álvarez, Andrés Galarza

Montaje: David Lasso, Iván Mora

Diseño de Sonido y mezcla final: Juan José Luzuriaga

SINOPSIS

El asesinato del estudiante Paúl Guañuna, de 16 años, cometido por oficiales de la Policía Nacional en Quito en 2007, suscitó la movilización y toma de conciencia de numerosas tribus urbanas y colectivos de jóvenes de los barrios populares en contra la violencia estatal y la discriminación racista contra sus códigos culturales. David Lasso filmó todos los detalles del proceso judicial que tuvo lugar para condenar a los tres policías responsables, audiencias, autopsia, reconocimiento del lugar de los hechos, y describe con una mirada aguda el modo en que el racismo y la impunidad se manifiestan a través de argucias jurídicas y gestos de algunos operadores de justicia. El proceso de transformación y empoderamiento, que vive a lo largo del juicio el padre del joven Paúl, Leonardo Guañuna, es una de las líneas narrativas del filme. La película nos permite entender un poco mejor la descomposición de la policía y de la justicia en el Ecuador, en las que parecen imperar todavía el autoritarismo, el machismo y el racismo. (Catálogo EDOC)

6 DE ENERO DE 2007 - Quito

Paúl salió por la mañana con sus amigos a un concierto de hip hop. De regreso a casa uno de ellos empezó a escribir en una pared el nombre de su grupo de amigos “MAPAS”, diminutivo de “mapagüiras”, que en Kichwa significa: manteca sucia. Por el aspecto que tenían, un vecino pensó que eran delincuentes y llamó a la policía, quienes atraparon al menor de ellos, un adolescente de 14 años que no logró correr. Lo golpearon, le quitaron el celular y la billetera y lo subieron al patrullero. Le rociaron gas lacrimógeno en la cara mientras le preguntaban: ¿Cuál es el jefe de la pandilla? Minutos más tarde, capturaron a Paúl. Luego soltaron al menor, pero Paúl amaneció muerto en la quebrada de su pueblo. Leonardo Guañuna, su padre, lo buscó toda la noche. A la mañana siguiente vio una multitud en la quebrada de Zámbiza, bajó la quebrada y abrazó el cadáver de su hijo.

Don Leonardo nació en una comunidad indígena, como lo hizo su padre, y el padre de su padre. Su familia, junto con el pueblo, salieron a protestar, al igual que cientos de jóvenes rockeros, punkeros y hip hoperos que vieron en Paúl una historia similar a la que ellos han vivido alguna vez. También sus compañeros de aula reaccionaron, junto con los estudiantes del Colegio Central Técnico. Los medios de comunicación cubrieron la incómoda situación por la que atravesaba la institución policial. 20 años de prisión por homicidio fue la primera sentencia a los 3 policías implicados. Sin embargo salieron en libertad apenas a los 3 años de prisión.

Investigando junto a Felipe Álvarez en la Corte Judicial de Pichincha

Motivación del director

Este caso me conmovió por varias razones. Primero, porque el joven asesinado y yo estudiamos en el mismo colegio. Vivimos el mismo universo, a pesar que nos separan 20 años de diferencia. Sin embargo, durante la investigación me enteré que mi abuela también llevaba el mismo apellido indígena “Guañuna”, comprendí que si esta historia me conmovía era porque sentía la misma exclusión en la cual yo crecí. La película que quería hacer retrataba esa atmósfera visual y simbólica. 

Sin embargo también quería hablar sobre la sociedad disciplinaria que vivimos, donde cada uno de nosotros tiene interiorizado una mirada policial que asume la diferencia del otro como un potencial peligro social, como un enemigo social, más conocido como enemigo interno. Y donde los jóvenes de sectores populares se ven seducidos por el uniforme y la marcialidad. Como diría el educador brasileño Paulo Freire: el oprimido quiere liberarse convirtiéndose en opresor. 

Me demoré 14 años en hacer la película, pues quería no sólo contar un caso más de abuso policial, sino hacer un ensayo audiovisual sobre el auto disciplinamiento. Y cuestionar esa mirada punitiva que todos le exigimos a la justicia. Hay una frase en el documental que dice: “si por rayar lo mataron, rayando lo recordaremos”. Hacer esta película, es una forma de grafitear la historia, en un momento donde el pánico a la delincuencia justifica los excesos policiales. Hacer esta película es una forma de reparación simbólica a las víctimas. 

Empiezo el documental citando un versículo bíblico: “¿Caín, donde está tu hermano?» Y termino la película diciendo: “en la cosmovisión andina, un hijo es hijo de toda la comunidad». Busco generar comunidades emocionales que nos ayuden a enteder la diferencia y diversidad cultural y a sobrellevar estos momentos de miedo y paranoia social.

Campaña de impacto

Luego de la abrumadora acogida que tuvimos a nivel nacional e internacional nos decidimos a diseñar una compaña de impacto con el objetivo de realizar un kit educativo para entrar en las unidades educativas y trabajar con toda la comunidad educativa: jóvenes estudiantes, docentes, autoridades y padres de familia. Esta guía educativa también intenta ser una herramienta metodológica para el visionado del film en cualquier espacio: grupos de jóvenes, iglesias, centros culturales alternativos, etc.

Hemos realizado más de 60 proyecciones en barrios, colegios y canchas de fútbol de la ciudad de Quito y la provincia de Pichincha. Este tipo de estrategia provocó que estemos presentes en los principales medios de comunicación nacional. Nuevamente, después de 17 años del asesinato de Paúl Guañuna, las calles empezaron a pintarse de grafitis, de obras de danza, podcast, música y otras expresiones culturales fueron apareciendo como reacción social a la injusticia e impunidad. “Paúl, el pueblo no te olvida” está pintado en una de las paredes del pueblo.

Proyección de cine comunitario.